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Saturnino Arrúa, ídolo Guaraní

Un paraguayo de 10

Saturnino Arrúa Molinas (Ità, Paraguay, 7 de abril de 1949)

Futbolista completo, técnica y talento a partes iguales, añadía esfuerzo y goles para convertirse en ídolo de la afición zaragocista. Fue un número 10 de los de antes. Llegaba desde atrás al área armando juego y definiendo dentro de la misma como un fino delantero.
Comienza su carrera en su Paraguay natal allá por 1967 en su querido Cerro Porteño, de la mano del técnico Egidio Landolfi, que a los pocos partidos ve en él la manija del equipo.
Desde mi debut lleve la número 10, que nunca mas abandone tanto en la selección como en Zaragoza
Tiene el honor de haber sido el jugador de Cerro en anotar mas goles en los clásicos contra Olimpia de Paraguay, 11 tantos. “Nino” fue el líder del Cerro mas exitoso de siempre, ganando los campeonatos del 72, 73 y 74. Arrúa en Cerro Porteño jugó 147 partidos anotando 55 goles y en la selección paraguaya, debutando con solo veinte años, jugó 55 encuentros, marcando 13
goles.
En septiembre del 73 aterriza en España con destino al Real Zaragoza, formando una mítica delantera con otros tres compatriotas conocida como los “zaraguayos”, siendo integrada además de él, por Diarte, Ocampos y Rubial.
En Zaragoza pasa seis maravillosa temporadas, con la única mancha del descenso en el verano del
77. En la Romareda juega un total de 141 partidos anotando la nada despreciable cifra de 67 goles.  En la 76/77 el equipo no acaba de encontrar el norte en toda la temporada y acaba perdiendo la categoría, aun así Arrúa juega 26 partidos y anota 11 goles.
Fueron seis años maravillosos en España, recuerdo con especial entusiasmo el 6-1 que le endosamos al Madrid en el 75
La temporada siguiente juega en segunda división teniendo como entrenador al gallego Arsenio Iglesias quien confía ciegamente en él y le entrega el mando del equipo. Tanto el paraguayo como el Zaragoza cumplen con creces los objetivos marcados a comienzo del verano y ascienden a primera siendo campeones. Vuelve a ser protagonista jugando 22 partidos y anotando en su casillero otros 10 goles. En segunda coincide con jóvenes que más tarde serían figuras del conjunto maño, como Víctor Muñoz y Pichi Alonso, goleador esa temporada con 22 dianas. En su última temporada como blanquillo la 78/79 y con el técnico balcánico, Vujadin Boskov, vuelve a tener un gran rendimiento disputando 21 choques y consiguiendo otros7 goles en su casillero. Esta vez el Zaragoza ocupa un discreto catorceavo puesto en la tabla.

En 1979 regresa a casa donde Cerro le espera con los brazos abiertos. Al año siguiente ficha por Guaraní y también juega en América de Cali concluyendo su carrera en 1984 otra vez en Cerro. Sin duda alguna uno de los grandes futbolistas sudamericanos que pasaron por nuestro campeonato y que dejo un gran recuerdo en la afición zaragocista.

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