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La batalla de Belgrado

La clasificación para Argentina 78 bien valía ganar una batalla

30 de diciembre de 1977, “Pequeño Maracaná” Belgrado.

La selección nacional dirigida en aquel entonces por el gran Ladislao Kubala, jugaría aquella tarde algo mas que un partido en la capital de la antigua Yugoslavia.

El equipo español había sido eliminado en las anteriores fases previas de los mundiales del 70 y 74 por la seleccion Plaví. El plantel hispano encabezaba el grupo de clasificación, en el que los rumanos estaban descartados al caer en Bucarest con los yugoslavos por 4-6. Aquella tarde tenía todos los requisitos para que los yugoslavos hicieran historia clasificando a su selección para el mundial argentino. Hasta el propio mariscal Tito decretó ese día como fiesta nacional, seguro de los suyos.

Unos 10.000 hinchas abarrotaban las gradas del coliseo del Estrella Roja. Kubala planteó un partido defensivo y crecer poco a poco en el juego para rematar a la contra, y acertó. Dejó en el banco a su delantero titular, Santillana y en su lugar puso al hispano-argentino Rubén Cano. El arbitro Kenneth Burns fue muy permisivo con el juego duro de los locales, el capitán Pirri tuvo que abandonar el partido antes de la media hora por una lesión. Ya en la segunda mitad del encuentro sobre el minuto 70 una jugada del centrocampista del Barça Asensi, en combinación con Juanito da a lugar a un pase en profundidad sobre la posición del atlético Rubén Cano, “el pescador” como lo llamaban en la ribera del Manzanares estaba allí con su caña, como tantas otras veces, golpeando el balón con la tibia de su pierna derecha, como tantas otras veces, para mandarlo lentamente y dando botes al palo contrario de donde se encontraba el portero balcánico Katalinic. El estadio entero estallo de rabia y cuando el fuengiroleño Juanito abandonaba lesionado el campo, para ser relevado por el bilbaíno Dani, hizo un gesto con su pulgar hacia abajo en signo de derrota dedicado al graderío que acabo de encender al público yugoslavo.

Desde la grada salio hacia la cabeza del malagueño una botella de cristal que le impacto brutalmente y que dejo conmocionado al jugador madridista. Después peleas, tanganas y un sin fin de sucesos antideportivos. Ahora que somos campeones de todo estos partidos quizá no se vean con toda la profundidad y trascendencia que tuvieron en su días. Días en los que celebrar una clasificación para un mundial ya era todo un éxito.

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